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Silueta con espinas al anochecer
El cielo ya le robó casi todo el color a la concha, y solo el sol, reducido a una moneda roja, se niega a dejarla del todo a oscuras.

El cielo ya le robó casi todo el color a la concha, y solo el sol, reducido a una moneda roja, se niega a dejarla del todo a oscuras.