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Rostro tallado en la montaña
A la montaña le tomó mil años terminar de tallarse la cara, y al caminante que se acerca por la arena de colores todavía le faltan tres pasos para verla abrir los ojos.

A la montaña le tomó mil años terminar de tallarse la cara, y al caminante que se acerca por la arena de colores todavía le faltan tres pasos para verla abrir los ojos.