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Charreteras bajo la tormenta
Los botones dorados de su casaca llevan sumergidos tanto tiempo en la tormenta que ya conocen cada ola por su nombre, y ninguna ha logrado opacarles el brillo.

Los botones dorados de su casaca llevan sumergidos tanto tiempo en la tormenta que ya conocen cada ola por su nombre, y ninguna ha logrado opacarles el brillo.