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La aldea de techos puntiagudos
Tanto se afilan en punta los techos de paja que parecen contar, uno por uno, cada canoa que cruza despacio entre las casas hasta la última luz verde del cielo.

Tanto se afilan en punta los techos de paja que parecen contar, uno por uno, cada canoa que cruza despacio entre las casas hasta la última luz verde del cielo.