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La pluma contra la tormenta
Sostiene una pluma tan delgada entre los dedos que basta con que la deje quieta un segundo para que el barco entero, a su espalda, se detenga a esperarla.

Sostiene una pluma tan delgada entre los dedos que basta con que la deje quieta un segundo para que el barco entero, a su espalda, se detenga a esperarla.