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El ojo libre de sombra
La sombra le come media cara con tanta hambre que solo deja libres un ojo, el bigote y el cuello blanco de la camisa, y ni así queda satisfecha.

La sombra le come media cara con tanta hambre que solo deja libres un ojo, el bigote y el cuello blanco de la camisa, y ni así queda satisfecha.