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El pañuelo y el bote
Se anuda un pañuelo oscuro en la cabeza y, detrás, tan chiquito que cabe bajo su propia ceja, navega un bote que tarda un siglo en cruzar el atardecer morado.

Se anuda un pañuelo oscuro en la cabeza y, detrás, tan chiquito que cabe bajo su propia ceja, navega un bote que tarda un siglo en cruzar el atardecer morado.