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El azul contra la piel
El azul del atardecer le gana tanto terreno a la piel que ya no se distingue si el mar se le pega a la cara o si la cara se derrama sobre el mar.

El azul del atardecer le gana tanto terreno a la piel que ya no se distingue si el mar se le pega a la cara o si la cara se derrama sobre el mar.