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El ceño partido en dos
Frunce el ceño con tanta fuerza que la arruga central le divide la frente en dos mitades que ya no vuelven a encontrarse, ni siquiera cuando gira la cara hacia la sombra.

Frunce el ceño con tanta fuerza que la arruga central le divide la frente en dos mitades que ya no vuelven a encontrarse, ni siquiera cuando gira la cara hacia la sombra.