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Brazos abiertos hacia la luna
Abre los brazos tanto que las garras le llegan a los árboles de los dos costados a la vez, y en medio de ese abrazo imposible sigue aullando sin bajar la cabeza.

Abre los brazos tanto que las garras le llegan a los árboles de los dos costados a la vez, y en medio de ese abrazo imposible sigue aullando sin bajar la cabeza.