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Caballo bajo la ceiba
La copa del árbol grande alcanza a taparle la sombra entera al caballo, que camina tan pegado a la orilla que no le queda ni un rayo de sol encima.

La copa del árbol grande alcanza a taparle la sombra entera al caballo, que camina tan pegado a la orilla que no le queda ni un rayo de sol encima.