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Malva frente a las velas
Sentada de espaldas al muro con el vestido malva desplegado como otra vela, lleva tantos atardeceres esperando que las dos naves ya reconocen el color de su falda antes de atracar.

Sentada de espaldas al muro con el vestido malva desplegado como otra vela, lleva tantos atardeceres esperando que las dos naves ya reconocen el color de su falda antes de atracar.