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Dos soles en las mejillas
En las mejillas le arden dos soles pequeños, tan fijos que el techo de paja de atrás solo se atreve a dorarse cuando ella gira la cara hacia la puerta.

En las mejillas le arden dos soles pequeños, tan fijos que el techo de paja de atrás solo se atreve a dorarse cuando ella gira la cara hacia la puerta.